La exposición siguió la línea de su oscarizado documental “Una verdad incómoda”, aunque incluyendo datos y gráficos nuevos, así como referencias al caso de Canarias. Comenzó con las imágenes de la Tierra desde el espacio aprovechando para comentar el papel crítico a nivel mundial el Archipiélago en la Historia, poniendo como ejemplo que esas imágenes pudieron ser recibidas gracias a las instalaciones de la NASA en el sur grancanario. Con esta introducción, procedió a relatar qué es el cambio climático y cómo se detectó mostrando la, ya clásica, gráfica zigzagueante y ascendiente de la evolución del CO2 en el planeta. Y un dato alarmante: en 650.000 años la concentración de CO2 no había superado los 300 ppm; sin embargo, los últimos datos señalan concentraciones de ¡383 ppm! y se predice que estas aumenten hasta 600 ppm en 45 años. Desde el año 1.900 el CO2 ha aumentado considerablemente.
El cambio climático es cada vez más perceptible y regiones como España o el oeste de África sufrirán especialmente sus efectos en los próximos años. Como apunte destacar que el año 2005 fue el verano más caluroso de toda la historia, siendo el invierno de 2006 igualmente el invierno más cálido de la historia. Ello se traduce en olas de calor más fuertes y periódicas en India, Europa, Estados Unidos, etc. También en los océanos se está detectando un aumento de la temperatura, cuyos efectos van más allá de las capacidades de análisis actuales. Así, el aumento de las temperaturas en las aguas del ecuador provocará alteraciones en las corrientes marinas mundiales cuyos efectos nos son predecibles en su totalidad actualmente debido a la complejidad del sistema y su relación con el clima. Por ejemplo, los investigadores están estudiando la relación del aumento de la temperatura oceánica con la formación de huracanes, pues en los últimos años estos han crecido en intensidad (se ha tenido que crear una nueva categoría máxima) y frecuencia, e incluso apareciendo uno en el hemisferio sur, en Brazil, algo que se creía que era totalmente imposible.
Una forma de constatar la existencia del cambio climático es el estudio del grosor del hielo ártico. Durante décadas, los submarinos estadounidenses en su maniobras y misiones en el Ártico han medido el grosor de la capa de hielo para detectar los puntos ideales para emerger.
De sus datos se puede extrapolar como este grosor está disminuyendo rápidamente. Igualmente, no son pocos los glaciares mundiales que están desapareciendo y en los que es más común observar desprendimientos. Un ejemplo sorprendente los encontramos en la Antártida: la Plataforma de Hielo Larsen (en la península antártica) desapareció en 35 días, cuando los científicos estimaban que duraría alrededor de 100 años.

