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lunes, 28 de julio de 2008

Campos de golf

Hace poco leíamos la noticia de que el Cabildo de Gran Canaria ha reducido la previsión de nuevos campos de golf de 20 a 11 según el avance del plan territorial que ordenará estos equipamientos.

Aunque se haya reducido la previsión, los proyectos de nuevos campos de golf causan malestar entre los ciudadanos (sólo hay que leer los comentarios de la noticia). Y es que, después de décadas con dos campos de golf (el de Bandama -fue el primero que hubo en España- y el de Maspalomas), en 1999 se inició un proceso sin precedentes que llevó a la isla a tener 9 campos de golf en la actualidad, buscando potenciar el turismo asociado a este deporte.

salobre_golf [280xH].jpgEl consumo de agua y la ocupación de suelo (que podría generar competencia con los sectores agrícola y turístico alojativo) son los principales impactos de estas instalaciones, sin olvidarnos que también son la semilla que permite, en muchos casos, la construcción de edificaciones alojativas asociadas. No obstante, según la noticia se entiende que el nuevo plan territorial para los campos de golf establece que los nuevos campos estarán vinculados a la actividad turística actual y no a la especulación inmobiliaria.

Respecto a los campos de golf quiero resaltar una condición que establecen las Directrices de Ordenación del Turismo de Canarias. En la directriz 14.7 se señala:

"Los proyectos de campos de golf habrán de garantizar un consumo mínimo de recursos, en particular de agua, así como un menor impacto territorial, a cuyo fin incluirán la recuperación paisajística del lugar y adaptarán, en su caso y de acuerdo con el entorno en que se sitúen, la morfología de campos áridos"



Entiendo que la última frase se refiere a los llamados campos de golf ecológicos o naturales. Estos, aplican la idea original de los campos de golf, cuando se practicaba este deporte en el entorno natural. Aquí el césped se sustituye por el pasto natural y los greenes son de tierra compactada o de césped. De esta manera el consumo de agua es del 5-10% respecto de un campo convencional. Un ejemplo es el campo de golf de Quijorna, en Madrid, que incluso llamó la atención de la revista Times en 2006.

En la actualidad creo que ningún campo de golf de Canarias responde a esta idea de "campos áridos" de la directriz, a pesar de que ya existen campos en zonas áridas. ¿Se apostará por este concepto como forma de compaginar más aún los intereses económicos con la preservación del entorno?


Fuentes: Canarias7 / Consumer
Imagen: karl.pletschko

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