¿Sabes que puedes aprovechar tus residuos orgánicos para abonar las plantas de tu casa o de tu jardín? Este proceso se llama compostaje.
Seguro que alguna vez has oído hablar de él. El compostaje no es ni más ni menos que una actividad que copia a la naturaleza para biodegradar la materia orgánica. Se puede definir como un proceso de fermentación aerobia en el que de la degradación de residuos orgánicos se obtiene agua, dióxido de carbono y biomasa, que llamamos compost. El compost es una enmienda orgánica para la tierra, ya que no se puede considerar un abono para cultivar ya que su composición no suele estar equilibrada además de contener muchos otros compuestos químicos.
El compost es usado como complemento del abono (permite utilizar menos abono) y como mantillo orgánico para regenerar y favorecer la formación de suelo. Los principales responsables del compostaje son las bacterias y hongos, si bien pueden participar otros organismos como insectos o lombrices. La utilización casi exclusiva de lombrices para degradar materia orgánica se conoce como vermicultura (también llamado vermicompostaje o lombricultura); del que se obtiene un producto similar al compost que en este caso se denomina humus de lombriz o vernicompost.
Ya hace años que muchos municipios realizan el compostaje de los restos de poda de los espacios libres y obtienen compost para utilizarlo luego en la jardinería pública. Pero debes saber que tú también puedes producir compost en tu casa.
En el mercado puedes encontrar diferentes compostadores comerciales que se adaptarán a tus necesidades. Estos no son más que unos recipientes modificados que facilitan la producción de compost. Pero si eres amañada/o puedes construirte uno propio. En la Red encontrarás muchas ideas: con palets de madera, cajas de fruta, bidones, malla metálica, de ladrillo, etc. Una vez tengas tu compostador, sólo tienes que comenzar a añadir material y comenzará el proceso de compostaje. Lo ideal es poner material grueso en el fondo para facilitar la aireación (recordemos que es un proceso aerobio), para luego ir añadiendo material fresco (nuestro residuos orgánicos) alternado con capas de material seco (hojas, paja o incluso recortes de papel). Para agilizar el proceso de descomposición se puede añadir tierra, abono o compost maduro, que también contribuyen a añadir más microorganismos. Después de unos 4-6 meses por la parte inferior del compostador podrás comenzar a sacar el compost maduro. Como es un proceso biológico durante esos meses deberás vigilar las condiciones de temperatura, humedad y aireación. Pero no te preocupes, porque sólo debes seguir unos sencillos consejos (por ejemplo los de la guía que te indico más abajo). Y si vives en un piso también puedes compostar. En este caso se suele optar principalmente por la vermicultura, para lo que incluso se venden recipientes específicos para pisos.
Se pueden compostar muchos residuos orgánicos típicos en nuestro hogares como frutas, vegetales, frutos secos, pozos de café, té o infusiones, restos de podas, lanas e hilos naturales, cáscaras de huevos machacadas, pasta, arroz hervido, lácteos… y con un mayor control, papel troceado sin tinta, pequeños restos de carnes y pescados, etc.
Es una actividad que nos permite reducir nuestra basura y además reciclar nuestros residuos para obtener nutrientes para abonar nuestras plantas. Además es muy didáctico para niños y mayores al permitir ver de cerca como se lleva a cabo la descomposición natural de los residuos.
De toda la información que puedes encontrar en Internet te dejo con dos que me parecen muy interesantes. Una es la Guía de Compostaje Doméstico de la Mancomunidad Comarca de Pamplona. En ella encontrarás consejos básicos para compostar en casa así como soluciones a problemas comunes que se puedan dar durante el proceso de biodegradación. La otra es este vídeo donde desde Bongosmania nos muestran cómo construir fácilmente un compostador y cómo compostan (la orina tiene un papel interesante…). Que lo disfruten.
Imagen: London Permaculture / Kessner Photography